Junio es crucial para la planificación de fumigaciones, ya que transforma un calendario reactivo en una estrategia preventiva. Este mes marca el comienzo del verano, alineando factores biológicos y ambientales que afectan la actividad de plagas. Intervenir en junio permite controlar insectos y roedores, optimizar costos y asegurar cumplimiento normativo, garantizando un entorno higiénico para empresas y comunidades.










